despierta tu creatividad

Todos nacemos creativos, pero ¿qué nos sucede con el paso de los años? ¿Por qué una inmensa mayoría afirma que la creatividad no es lo suyo? ¿Dónde hemos dejado ese "preciado talento"?

Una de las claves radica en que ponemos el foco en “¿qué dirán los demás?” en vez de en “¿qué diré yo de mí mismo?” Damos más importancia a lo externo que a lo interno. Buscamos y damos más valor al reconocimiento de los demás que a nuestro propio reconocimiento y así, poco a poco, vamos perdiendo nuestra autenticidad y, con ella, la confianza en nosotros mismos.Todo ello, acompañado del miedo a cometer errores. ¿Pero quién dice que cometer errores sea malo? Y, por otro lado, ¿quién es el valiente que después de “errar” se atreve a continuar promoviendo nuevas ideas? Con demasiada frecuencia nos quedamos bloqueados antes un error o consumimos nuestra energía enfadándonos con nosotros mismos, ya que entendemos la equivocación como algo “malo” y no sabemos extraer y agradecer el aprendizaje que conlleva, que nos impulsa a buscar nuevas alternativas y por lo tanto nos acerca al éxito.

¿Cómo es posible que sigamos educando a nuestros hijos o liderando equipos con esos mismos juicios y con conductas que tantas veces nos limitaron en la infancia? ¿Quién no ha escuchado alguna vez un “¿Pero qué tontería estás haciendo?” “¡Cuántos pájaros tienes en la cabeza!” “¡Deja ya de soñar y ponte a trabajar!” ¿Para qué continuamos juzgando de la misma forma que tanto coartaba nuestra imaginación y nos hacía sentir incapaces?

Probablemente no somos conscientes del impacto que a lo largo del tiempo ha tenido este tipo de conductas en nosotros mismos y en nuestro entorno. Buscamos desesperadamente la certidumbre, la seguridad, la aprobación de todos, sin pararnos a pensar de dónde vienen esas necesidades. ¿Son nuestras o son heredadas? Esto contribuye a que nuestra creatividad se vaya adormeciendo, a generarnos sentimientos de frustración e incapacidad, ya que estamos persiguiendo objetivos inalcanzables como la seguridad o el reconocimiento de todos.

Por lo tanto, os invito a aceptar que la vida es incierta, que lo que sucede es impredecible y temporal. ¡Dejemos que la vida y las personas nos sorprenda! Agradezcamos los hábitos heredados, y si nos mantienen donde no queremos estar, digámosles "adiós". Seamos quienes realmente queremos ser, actuemos desde lo que nos impulsa y potencia.

Alejémonos de entornos tóxicos que anulan cada nueva idea por propios complejos o envidias. ¿Qué nuevos horizontes nos estaremos abriendo si comenzamos a valorar la creatividad tanto como los conocimientos?

Acerquémonos a aquellos que contagian energía positiva, que tienen sed de cambios, que están abiertos a explorar. “Vivamos mil días distintos y no mil veces el mismo día”. Y por último, confiemos en ese niño que sigue en nuestro interior y desea salir. Cuando creemos, creamos.

por María del Mar Hidalgo de Cisneros para la revista Talento - Atesora Group (Julio 2016)